ACTUALIDADES

Aqui presentamos un articulo de la revista trimestral "Le Journal Spirite"
n° 46 de octubre - noviembre - diciembre 2001.
Este articulo hace parte del dossier que trata de los fantasmas.

Fantasmas y encantamientos en la historia del Círculo


Los casos siguientes, extraídos de la historia del Círculo, ya han sido relatados y comentados en nuestras publicaciones. Presentamos aquí una síntesis de algunos eventos entre los más destacados, desde el punto de vista de las manifestaciones físicas y fantasmales. Corresponden los unos a fenómenos totalmente espontáneos, en la medida en que son inesperados. Los otros se inscriben dentro del marco espírita, el encantamiento debido a la turbación de espíritus sufrientes, que puede ser resuelto si se libera a esos espíritus de su ignorancia. Puede tratarse de casas encantadas por espíritus que permanecen apegados a los lugares, aunque en otros casos los espíritus perturbadores pueden encantar un lugar específico simplemente porque un médium se encuentra allí circunstancialmente.

El hombre que vagaba por el bosque

11 de marzo de 1974. Ha nevado y el cielo está oscuro. Cerca de Montfort l'Amaury, Michel y yo viajamos en auto por el camino que conduce a Rambouillet a través del bosque, son las nueve de la mañana. Repentinamente, hacia el lado derecho de la cuneta una insólita presencia atrae nuestra atención. Se trata de un vagabundo que se detiene y se vuelve hacia nosotros cuando pasamos. Sus ropas son miserables y lleva un hatillo a la espalda como los viajeros de otros tiempos. Debido a que la calzada estaba nevada, redujimos la velocidad al pasar delante de él lo cual nos dio tiempo de verlo. Nos encaró con su mirada penetrante y quedamos helados y fascinados por la expresión de sus ojos de color verdiazul. Nuestro tiempo de reacción fue muy breve, intercambiamos algunas palabras y se nos hizo absolutamente necesario conocer al extraño personaje. Retornamos y me detuve en el lugar aproximado del encuentro pero ¡ya no estaba! Había desaparecido en no más de un minuto, el bosque es poco frondoso en ese lugar y se puede ver a una gran distancia en el interior del sotobosque. Estupefactos bajamos del auto. No había huellas de pasos sobre la nieve y en la carretera no había otras marcas que las del paso de mi auto. Recorrimos el bosque en todos los sentidos, el silencio era total y no había otras huellas que las de nuestros propios pasos. Había que rendirse a la evidencia. Habíamos visto bien a ese hombre, hicimos la misma descripción, un ser viviente bien real cuya mirada nos había calado de la misma forma.
Hubiera debido detenerme enseguida delante de ese vagabundo, o fijarme con más cuidado mirándolo por el retrovisor.
Nunca tenemos los reflejos justos y la presencia de espíritu adecuada ante un fenómeno tan espontáneo puesto que, en efecto, no podía tratarse más que de un fantasma materializado que en otras circunstancias hubiera desaparecido delante de nuestros ojos.
Este personaje tuvo la particularidad de manifestarse en pleno día y mostrar todos los signos de tangibilidad.

Según testimonio de Michel Pantin y Jacques Peccatte tomado del libro "A la rencontre des esprits" p. 48.

Una música venida de otra parte

Otra mañana, misma época. Absorbidos por nuestras conversaciones acerca de hechos espíritas, nos encontramos ante una Biblia tratando de descifrar escritos insondables. Espíritas principiantes como somos, nuestra curiosidad nos incita a hacer contactos aventurados con las profecías bíblicas.
No prestamos atención a la radio sintonizada en el canal France Musique, examinamos al azar un versículo del Apocalipsis de san Juan que trata de carros de fuego que recorren el cielo y mientras leo algunas frases escuchamos repentinamente un magnífico canto que proviene de la radio, cuyo texto repite palabra por palabra lo que estoy leyendo. Estupefactos seguimos en el libro esa estrofa del Apocalipsis cantada por una voz femenina muy pura acompañada de una orquesta sinfónica. Cuando el programa radiado responde como un eco a aquello que uno está leyendo, el estupor puede ceder instantáneamente el paso al pánico, eso fue lo que sucedió y apagamos la radio. Comprendiendo al instante el error que acabábamos de cometer la volví a encender, pero había una música que nada tenía que ver con la precedente.
Habíamos interrumpido un fenómeno inaudito, ¿cuánto tiempo hubiera podido durar ese canto? ¿se habría interrumpido repentinamente ? ¿cómo hubiera sido la transición hacia el programa normal? Tantas preguntas que quedaron sin respuesta porque ante un fenómeno espontáneo no tuvimos las reacciones apropiadas.
No teníamos un magnetófono a mano, pero de todas maneras no hubiéramos podido guardar rastros de ese hecho. Hecho que sigue siendo extraordinario por la calidad musical de lo que habíamos escuchado, calidad melódica, orquestal y pureza de la voz. La finura de esa voz de soprano ciertamente no tenía la densidad de una voz de ópera, pero habíamos sido impactados por la pureza de ese canto uniforme, sin contraste y hasta sin respiración. En cuanto al estilo general de la obra escuchada, desde el punto de vista de la melodía y de la orquestación, se nos hizo difícil identificar o aproximarnos a tal o cual autor conocido. Sin encontrarle características de autores barrocos o románticos, simplemente podemos decir que ese fragmento era de una factura clásica muy alejada del programa del momento que pertenecía a Maurice Ravel, que habíamos escuchado al encender la radio y que habíamos verificado en el programa publicado por la prensa para aquella mañana.
Podemos considerar que se trató de un fenómeno de transcomunicación espontánea que, a diferencia de los experimentos realizados en ese campo, tuvo como virtud ser perfecto, tanto en su estructura musical y cantada como por la excelente calidad de la audición.

Según "A la rencontre des esprit"s p. 50 J. Peccatte y M. Pantin. Marzo 1974.

Ruidos insólitos

Marzo 1974. Cuando estamos recogidos en espera de una comunicación, escuchamos unos rugidos sordos cuya procedencia no podemos ubicar. Nos hace pensar en un temblor de tierra, tanto que nos da una idea precisa de ese tipo de cataclismo, pero nada vibra, solamente hay ese rugido sordo y lejano, que a veces parece acercarse sin que podamos definir de qué lado proviene. Ese fenómeno se repite en varias ocasiones y cuando salimos de la pieza para tratar de localizar su procedencia, todo ruido desaparece. Examinamos las piezas adyacentes y el piso superior y no hay alma viviente, si puede decirse así, pues debe tratarse ¡precisamente de almas!
Al parecer el ruido está circunscrito al entorno donde realizamos las sesiones, aunque siempre parece provenir del exterior. A eso viene a sumarse un tic-tac regular que se desplaza por todo el derredor de la pieza. Pero esta vez sí podemos localizar con precisión el ruido, se trata de pequeños golpes secos emitidos desde la parte baja de los tabiques, que podría hacer pensar en una bolita que rebotara sobre una superficie de vidrio. Esos ruidos se repitieron durante unos quince días y cesaron repentinamente.

Según "A la rencontre des esprits" p. 51

Fenómenos intempestivos

El Burgo Saint Léonard – Normandie - Julio 1974. Somos cuatro y pasamos una noche en una casa de campo escasamente amueblada. La casa consta de una planta baja con una gran pieza que sirve como sala común y cocina. En el piso superior, nos encontramos directamente debajo del techo y es allí donde vamos a pasar una noche muy agitada. Algunos minutos después de haber apagado la luz, resuena una fuerte detonación en la pared. Volvemos a encender la luz, todo está en calma pero nosotros estamos inquietos. Nuestra experiencia espírita de algunos meses nos permite adivinar que nos encontramos ante un nuevo fenómeno. Por varias veces tratamos de conciliar el sueño y, apenas la luz se apaga, se produce una nueva detonación. Luego la comunicación cambia de registro. En la oscuridad oímos el desplazamiento de un objeto sobre el piso, comprobamos entonces que una mesa de noche se ha separado de la cama en un recorrido de más de dos metros. Luego hay un golpeteo seco, se trata de una mesita situada en medio de la pieza que encontramos patas arriba, volcada súbitamente. Cada fenómeno se producía después que la luz se apagaba.
Ahora se trataba de un estrépito proveniente de la escalera, escuchamos como proyecciones violentas de objetos metálicos y encontramos desordenados en la escalera cuchillos, tenedores y cucharillas que habían sido arrojados por una mano invisible. Nos dirigimos a la cocina y abrimos la gaveta donde se guardaban los cubiertos, ¡estaba vacía!
El conjunto de fenómenos duró alrededor de una hora; nos dimos cuenta entonces que habían sido provocados por un espíritu particularmente peligroso al cual debíamos liberar de su estado. La violencia del fenómeno se explica por la presencia de un médium, pues el espíritu absorbe la energía liberada por el médium para provocar esos fenómenos físicos. La manifestación que puede ser calificada de encantamiento no está en relación con los lugares, sino con el médium y el grupo que el espíritu acosa y persigue, cualquiera sea el lugar en que se encuentren.

Según " A la rencontre des esprits p. 62 "

15 días de fenómenos de encantamiento

Agosto 1983. Un pequeño grupo de espíritas se prepara a pasar algunos días de vacaciones en un chalet cerca del lago Saint-Point en el departamento del Doubs. Entre las personas presentes, Michel, médium y Karina que recientemente había desarrollado la escritura automática.
Durante una conversación, Michèle, la amiga que nos acoge en el chalet de sus padres, recuerda el caso de un niño difícil sometido a tratamiento psiquiátrico. Nos presenta la foto del niño describiéndonos los síntomas de sus dificultades: fuertes crisis de agresividad, pulsiones violentas y deseo irrefrenable de encender fuegos cada vez que tiene oportunidad. Como espíritas nos encontramos divididos entre dos hipótesis: ¿se trata de una patología de carácter histérico, o bien de una agresión obsesiva provocada por un espíritu malvado?
No teníamos la intención de realizar sesiones espíritas durante esos días de vacaciones, pero ya que el caso fue planteado, Michel decidió referirse a los espíritus para tener su punto de vista. Se manifiesta entonces el espíritu Gabriel Delanne mediante la escritura automática y nos indica sin titubeos que se trata de un caso grave de posesión ocasionado por varios espíritus particularmente virulentos. Agrega que ese niño, de gran sensibilidad, vive en un clima familiar muy malsano, lo cual ha atraído sobre él las entidades que le persiguen.
El simple hecho de abordar el asunto y obtener respuesta de un espíritu guía, pone en alerta a los espíritus obsesores involucrados, que aprovechan la presencia de nuestros dos médiums y la manifestación de su descontento no se hace esperar. Irrumpen en nuestro entorno. Los días que siguen los fenómenos físicos se multiplican, se encuentran sobre las camas cuadros, botellas, bolígrafos, destornilladores y otros objetos extraños que, para llegar allí, han atravesado paredes, armarios trancados y gavetas cerradas. El asunto toma el aspecto de un verdadero cataclismo: una cama atascada en el estrecho espacio de una escalera, un armario abierto, vaciado, cuyo contenido está esparcido por todo el cuarto, un pequeño ropero que se desploma con gran estrépito, cuchillos clavados en la puerta de un armario, etc. Los objetos de uso cambian de lugar o simplemente desaparecen; las llaves se pierden en varias oportunidades y una vez hasta tuvimos que buscar una escalera para entrar por una ventana abierta en el primer piso. Los objetos más insignificantes o más voluminosos son transportados de una pieza a otra o de un piso a otro, con frecuencia sin ruido alguno, aun cuando las puertas estén cerradas.
En cuanto a las noches, son particularmente agitadas: nuestras sábanas son levantadas por fuerzas invisibles, a veces sábanas y cobertores son halados con tal fuerza que apenas podemos mantenerlos sobre la cama. Los médiums son los más permeables a esas acciones invisibles, en varias ocasiones son molestados durante la noche, pinchados con la punta de estilográficas que se encuentran en sus camas.
En la oscuridad, al final de la tarde, entramos en la casa y uno de nosotros aprieta maquinalmente el interruptor. No hay luz. No, no es una falla eléctrica, ¡los bombillos de la lámpara han desaparecido! Luego de una hora de búsqueda descubrimos los ocho bombillos en un estante del armario, delicadamente dispuestos, cada uno debajo de un vaso volteado. Con frecuencia las luces se encienden o se apagan solas y los fusibles desaparecen dejándonos momentáneamente en la oscuridad, lo cual nos obliga a largas búsquedas para luego hallarlos debajo de un mueble o dentro de cualquier escondite.
Un día el fuego se encendió espontáneamente en la chimenea que no utilizamos. Nos viene entonces a la mente el comportamiento del niño de quien hemos captado los espíritus obsesores, él tiene irresistibles impulsos piromaniacos, estimulados por esos mismos espíritus que vienen a embrujar nuestros días y noches y, esta vez, tratando de incendiar.
Afuera disponíamos de una mesa de ping-pong, durante el intercambio de pelotas entre una pareja de jugadores, luego de un rebote la pelota desapareció, ¡volatilizada! Cinco minutos más tarde, mientras comentábamos lo que acababa de pasar, la pelota rebotó súbitamente sobre la mesa, como caída del cielo.
Durante una de esas jornadas jalonadas de tantos hechos insólitos, tres de nosotros, estando en un bar de un pueblo vecino encontramos debajo de una mesa el juego de llaves de la casa que habíamos buscado por todas partes.
Todos estos incidentes, que duraron unos quince días, estuvieron acompañados de trastornos y malestares para nuestros médiums, cuya energía fluídica era requerida a sus expensas. Y, más allá de los fenómenos físicos la obsesión les alcanzó directamente. Los espíritus terminaron por imponerse a través de la mediumnidad de Michel. La obsesión devino en la incorporación de un espíritu del mal que nos dominó físicamente. Uno de ellos se encontró espontáneamente con un cuchillo en la mano, que un hábil participante logró quitarle luego de un gran susto. De regreso a Nancy, los espíritus en cuestión fueron liberados de su estado, uno por uno, en arduas sesiones de incorporación.
Nos enteramos luego de que el niño obsesado por esos mismos espíritus, recuperaba un comportamiento casi normal, aunque siempre debilitado por el desequilibrio de su entorno familiar.

Según " A la rencontre des esprits " p. 172

Una casa encantada

Estamos en 1984. El "Círculo Espírita Allan Kardec" de Nancy ha sido llamado por un periodista para un inquietante asunto de casa encantada en Rogerville, pequeña localidad de Toulois (Meurthe et Moselle).
En la casa se producen increíbles fenómenos de desplazamiento de objetos y ruidos diversos, y los actuales propietarios han decidido ponerla en venta, por no haber encontrado calma a pesar de haber recurrido a parapsicólogos y exorcistas.
La primera vez fue en septiembre de 1983, recuerda la Sra. A.: "Ruidos en el primer piso como si se estuvieran mudando. Luego continuaron y vi una silla que se desplazaba de una esquina a otra de la habitación. Otra vez fue la lamparita de noche que cayó y luego el propio escritorio cambió de lugar".
Curiosamente, los anteriores propietarios también habían constatado fenómenos extraños desde 1957, fecha en que compraron la casa, hasta 1978 cuando vendieron a la familia A.
"Escuchábamos muchos ruidos, confía a media voz la ex-propietaria. Un día, estando todos en una habitación, una pantufla colocada sobre una silla se elevó bruscamente delante de nosotros y fue proyectada varios metros hasta otra pieza, pasando a través de una puerta de vidrio. Allí también la mesita de noche se movía por el cuarto y el despertador cayó súbitamente".
Un amigo de la familia manifiesta a su vez: " La trampilla que conducía al sótano se levantaba y se cerraba sola. Se oían golpes en el suelo, la cisterna se vaciaba sola, ruidos de pasos en el corredor, el picaporte de la puerta giraba solo, corrientes de aire inexplicables".
Los testimonios abundan y se agrupan, las lenguas se destraban después de haber estado atadas largo tiempo por temor al escarnio y a la burla.
Llegamos a la casa a fin de realizar una sesión de espiritismo por vía de incorporación. Ocho espíritas rodeaban a médium que iba a prestar su cuerpo a los espíritus perturbadores de esa casa, y que se van a manifestar.
El primero de ellos dice llamarse Eugène Robillard y nos explica que estaba cavando un pozo cuando hubo una violenta tormenta. Todo se derrumbó a su alrededor, él quiere salir y esa es la razón por la que golpea.
Estamos allí, frente a un espíritu que fue sorprendido por una muerte violenta, súbita, y que no ha tomado conciencia de su muerte. El tiempo se detuvo para él en el momento de la muerte y aún se cree aprisionado bajo el pozo. Llama, golpea a fin de que se le libere.
Le dijimos que estaba desencarnado y que debía abandonar ese lugar. Le explicamos que podía hablarnos pues estábamos utilizando el cuerpo de un médium, que éramos espíritas y que estábamos allí para ayudarlo. Le precisamos que estamos en 1984 lo cual le sorprendió mucho, pues él decía estar en 1905.
Nos enteramos luego, por los archivos de periódicos regionales, que efectivamente hubo una violenta tormenta en 1905 en el Toulois, y que un cierto Eugène Robillard murió sepultado cavando un pozo.

Otro espíritu se manifiesta, diciendo llamarse Marcel, Marcel des Hautes-Croix (un lugar de ese nombre en la región). Nos explica que él deseaba comprar esa casa, lo cual hubiera sido un buen negocio, pero murió sin haber podido lograr su sueño. Entonces, espíritu vengativo, se prometió que nadie la poseería y perturba uno a uno, a todos los ocupantes desde hace años.
Nos encontramos ante un espíritu muy material, muy apegado a las cosas de la tierra y de creciente testarudez. Sabe que está muerto y se aprovecha de ese nuevo estado para causar espanto y hacer huir a los diversos ocupantes.
Este caso es diferente al primero, la turbación, aunque existe, no es la misma. El primero sufre porque la muerte le sorprendió en la angustia del último instante, el segundo se divierte y se venga, pues tal era el estado de su espíritu al momento de su muerte, cargado de rencor e insatisfacción.
Un tercer espíritu se presenta entonces, hablando primero en alemán y luego en francés pero con un fuerte acento alemán. Se trata de un oficial alemán de la primera guerra mundial, que se detuvo en esa casa pidiendo agua para los caballos y sal para las vendas. Valido de su superioridad jerárquica, quiso abusar de la hija de la casa, ella trató de escapar y el oficial la persiguió con una bota en la mano para golpearla. No pudimos saber qué ocasionó su muerte en esa casa.
He aquí pues, la historia de tres espíritus que no se conocían y que, por razones diferentes, se encontraron en esa casa habitada por su presencia y su turbación. Constatamos que, en materia de encantamientos, las causas de esas manifestaciones pueden ser múltiples y diferentes.
Para cada manifestación de un espíritu debemos tener palabras diferentes, según la psicología del espíritu y las razones de su erraticidad. Nos ha tocado en varias ocasiones, durante nuestros desplazamientos en Francia o el extranjero, ocuparnos en nuestras sesiones espíritas de lugares y casas encantados.
Ciertamente es fácil detectarlos, pues un grupo espírita se desplaza con uno o varios médiums y estos médiums no dejan de sentir, percibir o ver a esos espíritus que siempre habitan su antigua casa. Se entiende que cada vez liberamos a esos espíritus de su ignorancia, de su turbación y de su inconsciencia.

Relato de Karine Chateigner, Le Journal Spirite N°8

El duque de Bradford

Estábamos en Escocia en una casa que había pertenecido al duque de Bradford alrededor de 1850. Se oía caminar por los pasillos, los objetos eran desplazados, los cuadros que representaban al duque eran volteados. Habíamos hablado con la encargada de la casa, que había constatado por sí misma fenómenos similares, convencida de que en ese antepasado estaba su origen. Además, ella veía su fantasma que ya le era familiar.
Este espíritu se manifestó en sesión espírita en los mismos lugares, no comprendía qué hacíamos en esa casa ya que no habíamos sido invitados. Mediante el diálogo le hicimos comprender su situación, fue liberado de su turbación para encontrar su verdadero más allá. Se lo explicamos a la encargada que lo comprendió y desde entonces los fenómenos de encantamiento cesaron.

El rol de los espíritas

En todos los casos de encantamiento nos hemos ocupado de espíritus turbados que no han comprendido la realidad de su más allá. El contacto directo con esos espíritus es la única manera de aportar una solución completa y definitiva. Según el origen de la turbación la liberación del espíritu será más o menos dolorosa. Cuando se trata de verdaderas fuerzas del mal, como en el ejemplo de Saint-Point, es preciso desplegar mucha energía para convencer al espíritu de cambiar de dirección. Liberación de la turbación, liberación del mal, he allí el papel de un grupo espírita ante los fenómenos de encantamiento, a fin de liberar tanto a los perseguidores como a los perseguidos.
Mucho se ha deseado, sobre todo en Gran Bretaña, preservar a los fantasmas como patrimonio cultural o legendario, sin saber que, más allá de una curiosidad, las casas encantadas representan sufrimientos espirituales y humanos que tenemos el deber de mitigar puesto que tenemos esa posibilidad.
Ciertas leyendas tienen su origen en hechos reales que encuentran explicación y solución por la vía espírita; los aficionados al misterio y a los fuertes escalofríos pierden su tiempo pero, ¡qué triunfo para esas pobres almas finalmente liberadas, que ya no tendrán más ocasión de asustar a los seres humanos!

Según testimonios y relatos de Karine Chateigner, Jacques Peccatte y Michel Pantin

 

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